Pulgarcita Desplazada

Escrito por Kateryna Babkina
Adecuado a partir de 8 años; con temas que traspasan generaciones.
Perfeccionado con los comentarios de niños de Ucrania y Eslovenia.

La guerra obliga a una chica a huir de su querido valle e iniciar un viaje que la llevará por tierras desconocidas, habitadas por extraños que le ofrecen seguridad, aunque cada uno a su manera. En su lucha por conservar su nombre y su identidad, descubre que la bondad atraviesa fronteras, territorios y diferencias. Finalmente, consigue poner de acuerdo a los demás para que la ayuden a traer la paz a su tierra.

Pulgarcita Desplazada
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Personajes

Dzvenyslava (Desplazadita)

Desplazadita es una niñita muy valiente y espabilada que se ve obligada a dejar su hogar, pero se niega a dejar de ser ella misma. Mientras viaja por tierras desconocidas, los demás constantemente le piden que cambie de nombre, de costumbres o que deje de ser quien es a cambio de ofrecerle seguridad. Durante su búsqueda de un nuevo hogar, a menudo siente miedo y soledad, pero afronta cualquier situación difícil con compasión y buen corazón. A lo largo de su aventura, aprende que no es necesario cambiar por completo quien es para encontrar su lugar en el mundo. Aferrarse a su identidad le da fuerzas para cuidar de los demás y seguir luchando por un lugar al que llamar hogar.

El sapo

El sapo rescata a Desplazadita cuando esta se encuentra en una situación muy vulnerable y cree de verdad que le está ofreciendo un futuro mejor. Pero su amabilidad viene con la expectativa de que Desplazadita se cambie de nombre, abandone sus sueños y se convierta en un sapo más de su comunidad. Cree que convertirse en un sapo le ofrece el futuro más seguro y feliz, lo que ilustra cómo incluso la mejor de las intenciones puede llegar a ser represiva si nace de creer saber qué es lo mejor para los demás.

Los escarabajos

Los escarabajos son amables y de apariencia hospitalaria. Hablan con pasión de ayudar a los más necesitados, pero les gusta más discutir sobre la compasión que mostrarla. Pese a que admiran la valentía de Desplazadita, esperan que adapte a su semejanza su aspecto, cómo actúa y cómo vive para que forme parte de su comunidad. Tras aplaudirse los unos a los otros, se olvidan de que ella sigue sola y asustada. A través de ellos, el cuento explora la diferencia entre expresar solidaridad y ofrecer cuidados de verdad.

La ratona de campo y el topo

La ratona de campo es una criatura generosa, sensata y que se preocupa de verdad por Desplazadita. Le ofrece una casa acogedora, comida y la estabilidad de una vida sencilla. A cambio, tan solo le pide que le cuente historias y le ayude con la casa. No comprende demasiado que eche tanto de menos su hogar; aun así, le ofrece todo el tiempo y la seguridad que necesita para recuperarse.
Su vecino, el topo, es rico y cultivado. Para él, el remedio a todos los problemas son las comodidades y la seguridad material, que es lo que más valora del mundo. Le cuesta entender el motivo por el cual alguien preferiría una vida llena de incertezas en los vastos prados en la superficie bajo la luz del sol, antes que una vida de paz y tranquilidad bajo tierra.
Juntos muestran que dar refugio a alguien es un acto de amor, pero no es lo mismo que ayudar a reconstruir su vida y a volver a sentirse en casa.

La golondrina

La golondrina se convierte en la gran amiga de Desplazadita tras cuidar de ella y ayudarla a recuperarse de su dolencia. A diferencia de todos los que había conocido en su viaje, esta relación se define por la comprensión, la aceptación y el cariño. La golondrina nunca le dice a Desplazadita qué es lo que debe hacer o cómo debe comportarse. Por el contrario, la escucha, respeta sus decisiones y la apoya, incluso si implica volver a ponerse en peligro. A través de la golondrina, la historia nos cuenta que los amigos de verdad no eligen el camino del otro, sino que lo ayudan a seguir el suyo propio.

El rey de las flores

El rey de las flores es sabio y compasivo. Acepta de inicio a Desplazadita sin pedirle que cambie o se adapte para integrarse y le ofrece un lugar en el que sentirse segura. No obstante, cuando descubre que lo que ella quiere de verdad no es un nuevo hogar, sino la oportunidad de volver al suyo, no intenta hacerla cambiar de opinión, al contrario: decide convencer a su gente de que ayuden a Desplazadita a defender todo lo que ama. El rey de las flores simboliza la solidaridad, la importancia de comprender las necesidades de los demás y el coraje de salir en su defensa.

Temas tratados

Personas desplazadas y su sentimiento de pertenencia

Verse obligado a abandonar el hogar va más allá de perder el lugar donde uno vive. A lo largo del viaje de Desplazadita muchas personas la acogen y le ofrecen un techo, comida y cariño, pero ella sigue echando de menos el valle donde creció y a toda la gente que dejó allí. El cuento explora cómo los recuerdos, las relaciones o el idioma dan forma a nuestra idea de hogar y le recuerda al público que la sensación de pertenecer a un sitio empieza cuando la identidad de cada uno es reconocida y respetada con empatía y consideración. Sentirse seguro es esencial, pero no es suficiente para sentirse como en casa.

Identidad y dignidad

Cada nuevo lugar que visita Desplazadita la acoge con nuevas expectativas. La gente le pide que cambie de nombre, de costumbres, de apariencia o incluso de perspectivas de futuro: todo para encajar. Y aunque Desplazadita acepta vivir nuevas experiencias y aprende de los que la rodean, nunca renuncia a su identidad. El cuento nos plantea una pregunta importante: ¿Formar parte de una comunidad e integrarse debe implicar dejar de ser uno mismo?

Compasión ante la diferencia

Cada ser que conoce Desplazadita responde de forma distinta. Algunos le ofrecen protección, otros consejo o compasión, pero solo unos pocos muestran verdadero interés por saber qué es lo que necesita. El cuento ofrece una exploración reflexiva de la compasión en toda su complejidad y nos recuerda que solamente con buenas intenciones no se consigue hacer sentir a alguien seguro, respetado y comprendido.

Responsabilidad compartida

La guerra rara vez no traspasa las fronteras del lugar donde empieza. A medida que avanza el viaje de Desplazadita, más y más criaturas se dan cuenta de que el sufrimiento en un valle acaba afectando a todos tarde o temprano. El rey de las flores comprende perfectamente que la injusticia nunca es problema de uno solo y que la paz solo puede llegar si las distintas comunidades se apoyan y alzan la voz contra la violencia. El cuento nos recuerda que existe la responsabilidad compartida de protegernos los unos a los otros.