Palabra de psicóloga o Tejerse a sí mismo a través de los cuentos de hadas
Escrito por Suzana Krstić, psicóloga, terapeuta Gestalt y formadora independiente.

Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, cuando nosotros, los adultos, no éramos más que unos niños, unos cuentos de hadas, tejidos con telas de araña, cubiertos de polvo de hadas y embellecidos por la sabiduría de los colores del arcoíris. Después de eso llegó la «vida real», teñida de oscuros prejuicios, dolorosos momentos de rechazo y horribles actos discriminatorios.
Todo esto nos motivó a crecer por dentro, a tender la mano a nuestro niño interior, a concebir nuevos cuentos de hadas, cuentos recontados, y a construir un camino de baldosas amarillas para los grandiosos niños pequeños de hoy.
Para crear algo mágico a partir de nuestras experiencias más bonitas y más dolorosas que conecte con los más pequeños, con madres y padres, abuelos, abuelas, educadoras y educadores y con todo aquel que esté dispuesto a crecer.
Para esto sirven los cuentos de hadas, para conectar, dirigir, desarrollar, cuestionar, maravillar, enseñar. Para hacer que los niños se amen a sí mismos, para aceptar la diversidad. La suya propia y la de los demás.
Una de las tareas más complicadas de las familias y de toda aquella persona que trabaja con la infancia es ayudarles a encontrar un sentido a la vida, a darle más significado a su existencia. Esta es una de las funciones principales de los cuentos de hadas. Los cuentos despiertan la imaginación de los más pequeños, ayudan a desarrollar el intelecto, a entender mejor los propios sentimientos y a identificar las dificultades que cada uno tiene.
La narrativa está simplificada y los dilemas existenciales se presentan de forma directa y concisa, lo que permite a los niños enfrentarse a los problemas en su forma más básica. Paradoxalmente, los cuentos de hadas respetan la gravedad de los dilemas y conflictos infantiles y ayudan a encontrar soluciones a sus importantes problemas al descubrir que incluso los héroes de los cuentos atraviesan unos cambios simbólicos similares.
Los cuentos de hadas son un modo de ganar experiencia para los niños que va más allá de la imitación del comportamiento de los padres. Por el contrario, las madres y padres, con su madurez y realismo, obstruyen el pensamiento infantil animista y mágico, presente hasta la pubertad. Los niños agradecen el realismo de los adultos, pero, en el fondo, quieren creer que todos los objetos, fenómenos y seres tienen calidades humanas. Los cuentos de hadas les conceden este deseo de magia. De hecho, lo fomentan.
Estos cuentos recontados no son solo cuentos de hadas. Son cuentos de hadas que desafían los límites, que se salen del marco.
No imponen un pensamiento uniforme, sino que permiten observar la diversidad y generar la esperanza de que cualquier niña o niño, con su propia diversidad, pueda ser aceptado y respetado. En estos cuentos de hadas, se impone siempre el bien, pero de forma muy especial y realista, en línea con los acontecimientos sociales actuales y según los deseos y habilidades de los personajes. De este modo adquieren cultura, aprenden sobre su entorno y afrontan nuevos desafíos sociales mucho antes. Generan la libertad de poder tratar abiertamente asuntos sobre los que la sociedad no se pronuncia. No se afrontan de un modo trivial, se navegan a través del laberinto de la imaginación infantil y llegan a su centro, donde el niño produce sus propias asociaciones y opiniones sobre los acontecimientos de los que tratan estos cuentos de hadas. Los procesos internos se externalizan y se despliegan a través de hechos y personajes de cuentos de hadas, haciendo más fácil para los más pequeños descubrir el mundo y el desarrollo de su conducta.
Todos los cuentos de hadas, de un modo u otro, están inacabados y dejan amplio lugar a la interpretación, lo cual nutre la imaginación infantil y promueve el crecimiento y desarrollo de sus creencias y valores personales.
Los cuentos aquí recontados están diseñados para que pequeños y grandes vivan los cuentos de hadas juntos, escuchando uno al lado del otro. No dan pie a explicar el significado de los cuentos, sino a abrirse a conversar y valorar aquello que el niño o niña ha entendido de lo que ha escuchado. Los cuentos son sugerentes, pueden apuntar a soluciones, pero no las expresan de forma explícita. Es importante que los niños encuentren sus propias soluciones, que terminen el cuento ellos mismos, que lo interpreten de una manera que interpele a su experiencia. Para los niños, la importancia de un cuento de hadas se destruye si alguien les explica el significado en lugar de dejarles llegar a su propia conclusión. Sea cual sea, esta conclusión nos cuenta muchas cosas sobre los dilemas y conflictos internos que vive cada uno. Los cuentos de hadas dejan a merced de su fantasía personal el modo y el alcance de aplicación de aquello que la historia les revela sobre la vida y la naturaleza humana.
Escuchar los cuentos juntos permite entablar conversaciones y que los adultos comprendan las competencias, conocimientos y el nivel de comprensión de las cuestiones tratadas durante las historias. Además, el aspecto más importante de la relación adulto-niño es el tiempo que pasan juntos, el apoyo recibido por el pequeño, la proximidad, la ternura y las emociones que se comparten.
Podemos escuchar cuentos de hadas en cualquier lugar y en cualquier momento. Por la mañana, mientras nos preparamos para ir a la escuela, en el coche, de camino a la escuela, en clase, de vacaciones, antes de ir a dormir… existe la oportunidad donde y cuando sea.
El momento y el lugar no son importantes; lo que importa es mostrarse abiertos, presentes y comprometidos.
Los niños pueden escuchar o incluso leer perfectamente estos cuentos de hadas, lo cual permite distintos enfoques, en función de las capacidades y preferencias de cada uno.
La app ofrece la posibilidad de que los más pequeños conciban y graben su propio cuento de hadas, lo cual les aporta confianza en sí mismos, aceptación, desarrolla su creatividad y les brinda la oportunidad de descubrir soluciones a sus procesos internos a través de la imaginación y de jugar con tramas imposibles.
Estos cuentos recontados permiten a grandes y pequeños crecer, sentirse unos niños, volar sobre alfombras mágicas, atravesar oscuros bosques, bailar, quedarse helados, también derretirse, plantar cara a múltiples desafíos y, en esencia, después de atravesar mil laberintos, encontrarse a sí mismos, pero con más conocimientos y diversidad.
Porque al aceptar las diferencias de los demás, acabamos por aceptarnos y querernos a nosotros mismos.