Alen y la lámpara mágica invita al público a entrar en un mundo de imaginación, de creatividad y de sueños. Los niños ayudan a Alen a comprender que el verdadero valor no consiste en correr muy rápido ni ganar muchos partidos, sino en atreverse a perseguir los sueños que vienen del corazón. La actuación está llena de sorpresas, humor y momentos de autodescubrimiento, y hace que la magia del cuento suba al escenario.